Existen dos fórmulas para cambiar nuestra Declaración de la Renta cuando hemos cometido errores al presentarla o hemos omitido algún dato importante: presentar una declaración complementaria o una sustitutiva. Te explicamos en qué consiste cada una de ellas.

 

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La declaración complementaria

Nos veremos en la obligación de realizar una declaración complementaria cuando existan errores en la de declaración ya presentada que supongan una alteración en el resultado final. Pueden ser, por ejemplo, errores en las reducciones o deducciones, omisión de datos, etc.

No existen plazos cerrados para presentar declaraciones complementarias, así que se podrán presentar en cualquier momento.

¿Cómo realizar una declaración complementaria? Es muy sencillo, a través del programa Padre debemos rellenar la declaración con los datos presentados en su día y con los nuevos que queremos incluir. Una vez descargado e instalado el Programa Padre procederemos a rellenar la declaración con los datos presentados en su día y los nuevos que queremos incluir. Después habrá que marcar la casilla 120, 121, 122,123 y 124, según corresponda.

 

La declaración sustitutiva

Con este tipo de declaración se sustituye la presentada anteriormente. La declaración sustitutiva es mucho menos habitual que la complementaria ya que supone rehacer por completo la anterior declaración de IRPF.

 

Se lleva a cabo una declaración sustitutiva cuando existe un número demasiado elevado de errores que hacen poco operativa la opción de presentar una complementaria.

Al contrario que en la declaración complementaria, la declaración sustitutiva de la renta no cuenta con ningún apartado especial para realizar a través del programa Padre.

 

En este caso, es necesario realizar una nueva declaración con un escrito a Hacienda donde reflejamos nuestra información personal, la información del error cometido y de la declaración presentada en el registro de la Agencia Tributaria.