Todos los trabajadores por cuenta propia saben que deben cuidar sus ingresos para poder mantener y cuidar su negocio. Sin embargo, también deben tener especial cuidado con sus gastos ya que estos pueden ser deducidos del IVA (y suponer un gran ahorro) si se tienen en cuenta una serie de requisitos que te explicamos a continuación.

 

El IVA se divide en dos tipos, según el papel que juega para quien trabaja con dicho impuesto:

  • Devengado (o repercutido) IVA que el autónomo cobra a sus clientes.
  • Soportado (o deducible) IVA derivado de las compras de bienes o servicios que realice el autónomo.

Para gestionar el IVA devengado, se debe aplicar el IVA correspondiente en cada una de las facturas emitidas por el autónomo. Sin embargo, para que el IVA soportado sea deducible  existen una serie de requisitos.

 

El IVA debe cumplir tres requisitos para que sea considerado deducible por Hacienda:

 

  • Que sea vinculado a la actividad del autónomo
  • Que sea justificado de forma documental
  • Que sea registrado en la contabilidad
 

Para que sean deducibles, los gastos del autónomo deben ser necesarios para la obtención de sus ingresos. Por lo tanto, va a depender de la actividad económica del mismo.

Estos gastos solo serán justificados como deducibles cuando se disponga de una factura de los mismos debidamente desglosada (no sólo un ticket)

También, las facturas recibidas deben estén contabilizadas en su correspondiente libro de registro.

 

Otros requisitos:

Se perderá el derecho a deducción si pasan cuatro años de la emisión de la factura.

El IVA se deduce en la proporción a  la que el gasto afecta a la actividad (si un gasto está imputado al 50% a la actividad, el IVA correspondiente será deducible al 50%)

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